Epílogo: Timişoara – Madrid

Lunes, 28 de marzo de 2011.

Viaje BalcanesEl desayuno en Timişoara lo hacemos en SCART. Un sitio muy peculiar y con una decoración sin igual. Cuesta encontrarlo, sí, pero merece la pena.

Se palpa en el ambiente que el viaje se acaba. Rumanía nos vuelve a acoger lluviosa y gris. Parece, sin embargo, que la ciudad tiene ambiente universitario. Estamos algo entristecidos…

La última cerveza del viaje, la tomamos en el aeropuerto. Despegamos. Quizá cerremos con esto la serie de los Balcanes. Quizá no. ¿Quién sabe?


Día 10: Belgrado – Timisoara

Domingo, 27 de marzo de 2011

El viaje comienza a terminar. Se nota en los ánimos. El Sun Hostel donde hemos pasado la noche, al final, no ha sido lo que esperábamos. La marcha del sábado ha hecho bastante difícil nuestro descanso y la distribución del Hostel no está bien planteada (apuntamos). El chaval de recepción no responde a estímulos. No ha sido la mejor noche.

Paseamos por Belgrado durante la mañana. Por lo visto, el edificio del Ministerio de Defensa acoge aún explosivos, sorprendentemente. Dicen que no pueden quitar las bombas ni se puede acceder al edificio. No se comprende esto…

El imponente templo de San Sava resulta ser la Iglesia Ortodoxa más grande de Europa y entre las más grandes del mundo. Su construcción fue paralizada en varias ocasiones debido a las guerras y, en la actualidad, se encuentra todavía en proceso.

Viaje Balcanes

Desde la fortress de la ciudad, uno es testigo de cómo las aguas del Danubio se mezclan con las del río Sava. Un regalito de la naturaleza ante el cual, los visitantes de la que fue capital yugoslava, no se muestran indiferentes. Además de la zona fortificada, la ciudad esconde entre sus anchas avenidas, rincones como “el Montmartre de Belgrado”, repleto de bares y restaurantes y donde se respira un aire diferente.

Llegar a la playa de Ada Ciganlija, supuestamente en el centro de Belgrado, se convierte en toda una aventura. Coches  convertidos en tranvías, señalizaciones escasas y policías a los que les parece todo bien. En sus orillas tomamos la última Pljeskavica (creo que no lo había descrito antes, algo parecido al Ćevapčići), para recordar bien el sabor de los Balcanes y emprendemos la vuelta. Pinta que llegaremos tardecito a Rumanía, además de sumar un par de horas más por cambio de hora (verano) y huso horario.Viaje Balcanes

Timisoara, despidiendo el viaje…

Vamos directamente al Hostel Romulus 32. Afortunadamente está abierto 24h (golpe de suerte). El Hostel es algo fulerillo y hortera pero nos vale de sobra, y está abierto. No podemos pedir más. Despedimos a Óscar y damos la bienvenida al último día de nuestro viaje.


Día 9: Sarajevo – Belgrado

Sábado, 26 de marzo de 2011

La mañana de sábado, Sarajevo amanece animada entre sus pobladas colinas. La zona antigua abre sus comercios y se llena de viandantes, entre ellos, algunos turistas (no un gran número). Logramos un desayuno dulce antes de recorrer sus callecitas peatonales. Recuerda a Turquía.

Un inocente puente, donde Francisco Fernando fue sorprendido por la muerte, no sabía que sería testigo del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial. Viaje Balcanes

Aparte de eso, la ciudad respira hondamente, se mueve, aparece y desaparece. Una gran impresión. Me llevo la Guía de Supervivencia en Sarajevo para acabar de comprender lo que ocurrió en estas calles que ahora piso con gran optimismo. La que fue testigo de tanto sufrimiento, observa ahora un grupo de jóvenes en busca de proyectos cargados de felicidad. Una idea surgió en las calles de Sarajevo. La forma la verá otra ciudad.

Viaje BalcanesViaje Balcanes

Беoград

Unas cuantas horas de camino separan Sarajevo de Belgrado. La capital serbia es gigante (1,6 millones habitantes). La ciudad da la bienvenida vestida de bloques soviéticos y amplias avenidas. El conocimiento previo del medio es que su comida típica es el fast food en cualquiera de sus variedades y que tenemos una reserva en el Hostel Sun, gracias a Dimitrije.

El Hostel está bien, pero venimos del gran Hostel de Sarajevo, con lo que no es comparable. Sin embargo, la recepcionista nos trata como amigos. Comemos un fast food de pollo y seguimos probando cervezas y recorriendo las calles belgradenses. Resulta que las calles de bares, a los ojos españoles, no cumplen las expectativas creadas. Pero sí está llena Belgrado de estudiantes y botellones. Es que es sábado.

Tomamos la última en un bar acogedor, donde cerramos la jornada. La valoración final: mmmm, hoy no hemos bebido agua…pero contamos en nuestro cuerpo casi 3 litros de cerveza.


Día 8: Budva – Podgorica – Sarajevo

Viernes, 25 de marzo de 2011

Dejamos al amigo de Belgrado en el Hostel mientras nos damos cuenta de la realidad. Aunque quedan unos días, hoy comenzamos el camino de vuelta. Rumbo al norte.

Un sol que consolida la primavera comienza a calentar en la playa escondida tras la muralla. Todavía en Starigrad, en Budva, desayunamos en una playa-terraza donde lo antiguo y lo nuevo comparten paisaje. Al lado de la muralla, un par de hoteles feos ofrecen bellas vistas solo para sus huéspedes.

Una decepcionante capital de país: Podgorica (Подгорица)Viaje Balcanes

Como bien dice la guía, la capital montenegrina no vale absolutamente nada. En Podgorica dejamos a un par de miembros de la tripulación y tomamos rumbo hacia Sarajevo.

En todos nuestros viajes hay un momento de crisis.

La siguiente parada la hacemos en el Monasterio de Ostrog, lugar de peregrinaje enclavado en la piedra de una alta montaña. Con el depósito al límite bajamos por una carretera (quizá habría que buscar otra palabra diferente…) hacia el norte. Con algo de sufrimiento por parte de los pasajeros y una master class de conducción sin el uso del pedal de aceleración, alcanzamos la “Benzina Pumpa” y de ahí recorremos varios cañones hasta la frontera bosnia.

Sarajevo es sorprendentemente moderna y bien cuidada. Diversas culturas han ido marcando su paisaje urbano. El comunismo se deja ver en los apilados bloques de casas soviéticas, algunos de ellos aún con heridas de guerra. Pero la pequeña ciudad “turca” que habita en la parte antigua respira un aire diferente.

Viaje BalcanesEl hostel donde nos alojamos, Hostel City Centre, es igualmente sorprendente. El único inconveniente que encontramos en Sarajevo es que la comida típica vuelve a ser, nuevamente, el ćevapčići. Algunos pasajeros estamos ya escarmentados. ¡Otros no!

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Día 7: Dubrovnik – Kotor – Budva – Bar – Budva

Jueves, 24 de marzo de 2011

Amanece en Dubrovnik. Tras ver como se reflejan los rayos de sol en el mármol y en el Adriático, buscaremos la senda que nos lleve un poco hacia el sur.

Viaje BalcanesNuestro primer destino del día: Kotor (Котор), en la costa montenegrina.

El agua del Adriático se introduce en la tierra, en lo que se convierte en el mayor fiordo de todo el sur de Europa. Una amplia gama de azules y verdes embellecen un paisaje de altas montañas y ciudades amuralladas. En concreto, la que envuelve Kotor sube hasta la cumbre desde su costa.

Montenegro ha sido el único de los países balcánicos en los que no llegó la invasión turca. Tampoco la guerra azotó aquí con la misma intensidad. Hoy, por fin, mantenemos la esperanza de dejar atrás el ćevapčići y disfrutar de un buen pescado en Budva (Будва).

Y sí, lo conseguimos. El homenaje ha sido completo: cigalas, almejas, chipirones, dorada y mejillones. Asombroso un tipo de mejillón blanco alargado con sabor a navaja.

Los precios de Montenegro no se asemejan a los que veníamos acostumbrándonos en Croacia, Bosnia, Serbia y demás. Aún así, el precio no ha sido escandaloso considerando que hemos comido a la orilla de un mar abrazado por montañas.

Algo más tarde de lo que deberíamos, después de comer, vamos hacia Bar (Бар). La ciudad antigua, StariBar, cierra a las 17h. Desgraciadamente no llegamos a tiempo. La pinta la tiene muy buena.

La noche en Budva

Finalmente logramos la interacción con un joven balcánico. Encontramos a Dimitrije echando la siesta en el único Hostel de Budva. Un sitio muy acogedor. Dimitrije es un joven serbio con un trabajo envidiable. Hace guías de viajes. (Ayyyyy. Entre eso y crítica gastronómica, no me decido!!.) Tras unas cervezas y risas, pasamos la noche en el centro de la laberíntica ciudad antigua, Starigrad.


Día 6: Jajce – Mostar – Dubrovnik

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Miércoles, 23 de marzo de 2011.

Bosnia y Herzegovina está dividida en dos provincias completamente autónomas: la Federación de Bosnia y Herzegovina y la República Srpska. La primera está poblada por bosnios musulmanes y croatas y en la segunda la población es serbia. Hay que viajar al país para enterarse de estas cosas… Jajce, huevo en bosnio (por la forma de la ciudad), pertenece a la parte bosnio-croata del país.

Hemos pasado la noche en el Hotel Turist (uno de los 2 disponibles en el pueblo), recomendado por la Lonely Planet, por 20€ con desayuno. Jajce tiene una cascada bastante alta en el centro de la ciudad. La colina en la que descansa la parte más antigua, el huevo, está fortificada. Un agradable paseo. La visita a las catacumbas o cripta deja bastante que desear, pero para los curiosos (nosotros), la entrada cuesta 1 marco convertible (0,5€).

Nuestra guía (no haré más Publi.) dice que puedes pasar unos días en Jajce as happy as Larry. Bien que los alrededores deben ser bonitos, hay un lago, etc. Para nosotros un día es suficiente. Mezquitas e Iglesias comparten un mismo espacio. La torre de la Iglesia de St. Luke me parece especialmente bonita. En definitiva, Jajce es uno de los sitios más atractivos de Bosnia. Llenamos el depósito y rodamos hacia Mostar.

El caminito

En muchas de las fachadas bosnias se observan aún algunas heridas. Sin embargo, más abundantes son las casas recientemente construidas y, muchas de ellas, inconclusas. El paisaje es montañoso, con pequeños pero abundantes poblados, en los que muchos de sus habitantes han regresado con la esperanza e ilusión de volver a construir un país habitable, en paz y convivencia de culturas y con un futuro prometedor para las siguientes generaciones.

Mostar

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El olor de Mostar oscila entre el de la juventud y su alegría y el del doloroso recuerdo. Pero sin duda, destaca el olor a ćevapčići que inunda por completo el ambiente. Mostar, puente en bosnio, es la ciudad más importante de la región Herzegovina. En 1993, el simbólico puente que pone nombre a la ciudad, fue bombardeado y destruido durante la maldita guerra. Hoy el puente vuelve a lucir orgulloso y brillante ante algunos turistas (pocoViaje Balcaness aún a nuestros ojos). Resulta algo costoso caminar sobre él, por las guías que dan relieve a su suelo, lo que no impide a un multitudinario grupo de italianos invadir el símbolo de la ciudad.  No podemos dejar Mostar sin probar el líquido dorado nacional. Hacemos una paradita al atardecer antes de tomar carretera hacia:

Dubrovnik: la perla del Adriático

La ciudad amurallada brilla gracias a su blanco mármol. Piedra a piedra tuvieron que recomponer una ciudad arduamente disputada y bombardeada incomprensiblemente. Merece la pena andar por sus calles mientras el resto de turistas esperan ansiosos la luz del sol.

Hay un Youth Hostel a 10 minutos del centro (10€/noche). Dormiremos como angelitos.


Día 5: Zagreb – Lagos de Plitvicka – Jajce

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Martes, 22 de marzo de 2011.

Amanece temprano en Zagreb pero, antes casi de los primeros rayos de sol, las naranjas y demás frutas y hortalizas croatas ya están listas en Dolac. En este céntrico mercado, si te entiendes con ellos, encuentras frutas, verduras y otros productos a un precio más bajo que el resto.

Mandarina en mano, emprendemos el camino hacia los lagos del Parque Nacional de Plitvicka Jezera. (http://np-plitvicka-jezera.hr)

El parque está formado por un conjunto de lagos que crean espectaculares cascadas y paisajes de ensueño. El recorrido se hace aproximadamente en 4h o 4h y media, si bien, una parte del mismo no la podemos visitar por no estar abierta en ese momento (nos dicen que apenas un par de días antes había estado nevando). La suerte nos sonríe. Hoy hace un día espectacular.

La entrada cuesta unos 14€ (algo menos paViaje Balcanesra los eternos estudiantes) y realmente merece la pena. La mayor parte se hace caminando pero para cruzar los lagos, en dos ocasiones, hay que coger unos barquitos. En la última etapa, un bus te acerca a la casilla de salida.

Se recomienda ir en primavera. Quizá nos hemos apresurado, pero el espectáculo no tiene desperdicio igualmente. Tímidas florecillas amarillas y moradas asoman dejando atrás la estación más fría.

Nos alejamos de la calma del parque para continuar nuestro camino. Nos espera la frontera de Bosnia y Herzegovina. Destino: Jajce.

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